26 Feb 2017

Viajes alternativos y aventuras en autocaravana

Vida a bordo
Viajes alternativos y aventuras en autocaravana

Cruzando 40 estados norteamericanos distintos, seguimos la aventura de una pareja de 70 años cumplidos que lleva más de 30 explorando el mundo en autocaravana apasionadamente. Se desplazan prescindiendo de sistemas de navegación por satélite, ordenadores y smartphones. Por ello les han denominado viajeros analógicos.

Entre todas las experiencias de viaje, la autocaravana se distingue por su excepcional modularidad, ya que se puede personalizar a la medida de cada uno de los viajeros, construyéndola y organizándola sin ningún límite concreto de edad, gustos, composición del grupo o kilometraje. En resumidas cuentas, es un viaje en libertad. Justo como el que ha experimentado y elegido durante más de 30 años una emprendedora y dinámica pareja italiana de Vicenza, Silvana y Francesco, que ya ha cumplido los 70. El matrimonio se desplaza viviendo cada viaje como una aventura que ha de realizarse rigurosamente en autocaravana y en función de unos estándares que podríamos definir como exclusivamente analógicos.

Nos confiesan orgullosos que llevan treinta años sin pisar un hotel y que con su autocaravana han visitado ellos solos todos los países de la antigua Europa más alguno del norte de África y de Oriente Medio. Pero desde siempre tenían un sueño: explorar Estados Unidos.

Así que por fin decidieron hacerlo realidad, y, tras una fase de estudio en la que planearon nada menos que 9 meses de ruta, arrancaron su pionera aventura por las carreteras americanas: 40.000 kilómetros, 40 estados distintos, 9 meses y 1 autocaravana. ¿Y la tecnología en la que confiar? Cero, o casi. Esta decisión, que para muchos podría resultar extrema, equivale a viajar como se hacía hasta hace veinte años, en ausencia total de navegadores por satélite, ordenadores, teléfonos inteligentes y, por supuesto, sin subvenciones por parte de patrocinadores. En otras palabras, con una independencia total.

La modalidad de viaje elegida sorprende a muchas de las personas con las que se encuentran, hasta el punto de haberse ganado muy pronto el apodo de «viajeros analógicos». De ahí también el nombre de su blog (realizado gracias al diario de a bordo escrito rigurosamente a mano cada noche): www.viaggiatorianalogici.com

Silvana, que habla bien inglés, y Francesco, que conoce profundamente la geografía y la historia americanas, preparan todo el itinerario con un simple mapa de carreteras para vehículos de recreo, alguna que otra guía y un bloc de notas. Hasta la cámara fotográfica que llevan en su maleta es de las analógicas, con su carrete para diapositivas en película.

Se trata de soluciones que actualmente nos parecen totalmente anticuadas y hasta «extremas», pero que resultan ser acertadas y sorprendentes y que premian a nuestros viajeros con una emoción especial y con conocer lugares y personas mucho más intensas y profundas de lo que cabría esperar haciéndolo de la forma más habitual. Su gran ruta americana empieza en Miami y finaliza en Washington D. C., viajando a lo largo de 40 estados sin prescindir de ninguna de las ciudades más importantes.

La autocaravana, por supuesto, les ofrece la libertad de llegar hasta las grandes metrópolis recorriendo trayectorias inusuales: bordeando ríos, lagos o el océano, utilizando ferris de línea con exclusivas vistas de los paisajes. O recorriendo la famosa pero ya abandonada Ruta 66. De esta forma también es más fácil explorar ciudades más pequeñas, que, aun fuera de los circuitos clásicos, muestran sin embargo características peculiares e interesantes, como Savannah, en Georgia, donde aún se pueden ver antiguos depósitos de algodón, o Charleston, en Carolina del Sur, cuyo centro histórico mantiene intacta la configuración y los edificios de una ciudad inglesa del siglo XVIII.

Son muchas y muy distintas las ciudades por las que han pasado y los paisajes que se han alternado en estos nueve meses de viaje: desde el sur hasta el norte, desde el desierto de Mojave a los exuberantes bosques de los parques que limitan con Canadá, pasando por ciudades de encanto imperecedero como Nueva Orleans, cuna del jazz, o San Antonio, en Texas, hasta llegar a la capital institucional de Washington D.C., todo ello afrontando -también- una tormenta de arena y otra de nieve.

Por supuesto, una experiencia de este tipo cobra un significado particular para quienes deciden confiar exclusivamente en sus propias capacidades y recursos. Estamos seguros, sin embargo, de que hasta los viajeros más tecnológicos podrán disfrutar de una colección envidiable de atmósferas y emociones, ya que estas vienen garantizadas por cada viaje en autocaravana.

Para conocer con más detalle los itinerarios y el diario de viaje de los dos protagonistas: www.viaggiatorianalogici.com

​​​
 
<asp:ContentPlaceHolder id="PlaceHolderPageTitle" runat="server"/>