16 Feb 2017

EN CARNAVAL, CADA VIAJE CUENTA

VIAJAR EN AUTOCARAVANA

Un buen puñado de localidades en toda Europa en las que recalar en autocaravana durante las fiestas de Carnaval.

Tradiciones, rituales goliardescos, desfiles, máscaras y juegos irreverentes, el Carnaval está a la vuelta de la esquina y es la ocasión ideal para disfrutar de unas vacaciones perfectas en autocaravana. El evento es la excusa ideal para detenerse a explorar las bellezas del territorio. Vamos a inspirarnos con unos consejos, conociendo algunos de los carnavales más pintorescos tanto de Europa como de Italia.

Como ya se sabe, el Carnaval es una de las fiestas más alegres del año, con sus desfiles de carrozas, sus rituales «mágicos», sus burlas, sus bromas y las ganas de disfrutar todos juntos, perdiéndose entre la gente, con máscaras tradicionales o vinculadas a la actualidad.
Es un tipo de celebración que evoca las antiguas fiestas paganas. Sin duda alguna, el origen del Carnaval tal y como hoy lo conocemos son las Saturnales de la Antigua Roma, en las que, durante el solsticio de invierno, durante varios días el transcurso de la vida era interrumpido por Saturno, dios de la naturaleza y señor del caos, que tomaba el poder y se convertía en dueño de la escena, desplazando a Júpiter, garante de la realidad. Todo estaba permitido, el mundo funcionaba al revés, los amos servían a los siervos, y hasta se cerraban los Tribunales. Esta herencia histórica del Carnaval es el elemento que tienen en común todos los carnavales del mundo, desde Río de Janeiro hasta Putignano.
A menudo predomina la mueca, la burla, la ironía, y en otras ocasiones una reflexión amarga sobre el mundo, o más sencillamente, el deseo de asombrar. En algunos lugares, el Carnaval significa revivir, a través de complejas ceremonias y elaboradas reconstrucciones, historias pasadas, recuerdos perdidos, lo que ya no existe. No hay, por tanto, un solo Carnaval, sino tantos carnavales como centros hay en Europa.

Francia
La cita principal es en la Costa Azul. En Niza y sus alrededores, en concreto, el Carnaval se transforma en un maratón de veinte días que atrae a más de un millón de espectadores: desfiles de carrozas decoradas y máscaras caricaturizadas, lanzamiento de confites, danzas, bandas de música típica de Carnaval y batallas de flores se celebran en la Promenade des Anglais, incluso hasta por la noche. El último día todo el mundo se reúne alrededor de una gran hoguera a los pies de un enorme Rey de Carnaval de papel maché en la Bahía de los Ángeles.
www.nicecarnaval.com

Alemania
El carnaval más alegre y popular de todos es el de Colonia, que cuenta con un carnaval oficial y otro alternativo aún más socarrón, con una jornada especial (el jueves lardero) dedicada al «carnaval de las mujeres», que por una noche regalan besos en la mejilla, y desfiles espectaculares como el del «lunes de las rosas». No faltan los grandes desfiles de escuelas y barrios, conciertos y representaciones teatrales, fiestas de disfraces, grupos de samba que se mezclan con payasos y, cómo no, la cerveza, que se sirve con generosidad en las cervecerías. Último día: hoguera final con espantapájaros de paja que se lleva consigo el invierno.
www.koeln.de

España
Santa Cruz de Tenerife, capital de la mayor de las islas del archipiélago de Canarias, es el escenario de uno de los carnavales más antiguos de Europa.
La participación popular es enorme: sus habitantes se convierten en cantantes improvisados para interpretar temas musicales en las esquinas de las calles que se ven alegremente invadidas por las murgas (agrupaciones musicales) y rondallas (grupos que cantan lírica) que desfilan. Cantos y desfiles de disfraces culminan las celebraciones con la emocionante elección de la Reina del Carnaval y el entierro de la sardina, que anuncia el final de las fiestas y la llegada del período de reflexión espiritual de la cuaresma.
www.carnavaltenerife.com

Grecia
En la isla de Skyros, en el castillo y en las calles de la ciudad, la fiesta adquiere tintes paganos: sus habitantes, ataviados con el «viejo» y la «muchacha» en la cabeza, se disfrazan de seres antropomorfos con pieles de cabra y lana de oveja, escenificando pantomimas que evocan antiguos rituales de fertilidad, todo ello al son de los cascabeles atados a las correas de los animales.
 Cabe destacar en Patrás uno de los desfiles de carrozas y disfraces más importantes de Europa, abierto por el Rey y la Reina del Carnaval, con un desfile solo de mujeres, una «batalla de chocolate», una caza del tesoro y fuegos artificiales que concluyen las celebraciones y abren el período de penitencia que llevan a cabo los fieles ortodoxos, para los que la Pascua es la fiesta más solemne del año.

Malta
Aquí la tradición del Carnaval se remonta al siglo XVI, cuando fue introducida por las armadas de cruzados en ruta hacia Tierra Santa. Los acontecimientos más espectaculares se celebran en La Valeta y en Floriana, pero muchas localidades, sobre todo en la isla de Gozo, escenifican pequeños carnavales de aires más sencillos y auténticos: sus habitantes decoran las carrozas con hojas de palma y salen a las calles al anochecer llevando máscaras que fabrican en sus casas. La predominancia católica de Malta hace que la Semana Santa se celebre con gran solemnidad. El Viernes Santo se conmemoran la Pasión y la Crucifixión de Cristo con una procesión de estatuas por las calles de La Valeta y otras ciudades. Entre las representaciones de la Última Cena expuestas en la capital y las localidades de los alrededores cabe destacar la de Zebbug, realizada íntegramente con pasta.
www.visitmalta.com

Reino Unido
También hay carnavales en verano. El de Notting Hill, surgido hace cuarenta años como fiesta organizada por los inmigrantes de color de origen caribeño, se celebra en Londres el último fin de semana de agosto y es sin duda, con sus dos millones de participantes, el mayor carnaval de verano europeo: carrozas temáticas, grupos musicales desconocidos y superconocidos, y una presencia cada vez más multicultural.
www.visitbritain.com

Italia
Son numerosos los carnavales que se celebran en Italia, pero son dos los realmente imprescindibles: Venecia y Viareggio.
El Carnaval de Venecia es quizás el más elegante y conocido del mundo, celebrado en este mágico marco que es la ciudad de la laguna. Las máscaras, a menudo enigmáticas y de una belleza atemporal, desfilan en la Plaza de San Marcos trasladándonos al pasado, en tiempos del esplendor del Dogo.
El de Venecia es un carnaval sobrio, caracterizado por un leve hilo de complacencia intelectual. Tanto es así que cada año un gran artista contemporáneo dedica una de sus obras al Carnaval de la ciudad.
Es una fiesta que no sorprende con sus carrozas gigantes ni con elaboradas reconstrucciones históricas, sino con una atmósfera suspendida y soñadora, evocando la idea de un gran pasado, en el que las máscaras y las fiestas despertaban un sentido de la maravilla.

El Carnaval de Viareggio es quizás el más alegre de Italia. Aquí, además del típico cambio de papeles, se añade un irresistible rasgo típico de la cultura toscana: el gusto por la sorna y la ironía. No hay personaje nacional o internacional, moda o situación que no esté en el punto de mira de los gigantes de papel maché, que derrochan un gusto irrefrenable por la burla y la sátira. La verdadera atracción aquí son las carrozas, que, entre finales de febrero y principios de marzo, desfilan por las calles engalanadas del paseo marítimo de Viareggio, en un circuito cerrado en forma de anillo de unos dos kilómetros. Entre las manifestaciones más importantes destacan la del Martes de Carnaval y el paseo engalanado nocturno, al que siguen los fuegos artificiales.

 
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