27 Sep 2018

UN OBJETIVO PARA CADA VIAJE.

VIDA A BORDO

Muy a menudo emprendemos nuestro viaje en autocaravana sin una meta concreta y, si viajar a la aventura puede ser divertido, a veces esta actitud puede resultar contraproducente o puede dejarnos un sabor amargo, por no cumplirse nuestras expectativas de diversión y relax.

Así, pues, cada vez que programamos un viaje, es preferible tener las ideas muy claras sobre lo que nos esperamos y, sobre todo, debemos ser conscientes de que podremos encontrarnos contratiempos y desilusiones: tránsito y caravanas, aglomeraciones, tiendas de recuerdos horteras, vendedores entrometidos y otros aspectos que pueden herir nuestra sensibilidad, por no hablar de la falta de civismo de mucha gente.
Cada viaje debería tener una razón de ser bien precisa y todo lo demás debería redimensionarse ya que no puede y no debe condicionar las vacaciones. Si tememos que algo puede resultar especialmente desagradable, es mejor cambiar de destino.

Viajar es un arte y si nos gusta organizar nosotros mismos las vacaciones, viajando en nuestra autocaravana sobre base Fiat Ducato, tenemos que planificarlo todo lo antes posible. El peligro de cometer errores siempre está latente y no nos queda ni tan siquiera el consuelo de echar la culpa a los demás, como pueden hacer quienes compran paquetes vacacionales.

Pongamos un ejemplo: a muchos autocaravanistas les gusta ir a lugares de peregrinaje famosos, y, quizás, se desilusionan por aspectos que, al fin y al cabo, no dejan de ser secundarios. Así, tras un viaje a Lourdes, muchos califican la localidad de excesivamente comercial. Y es verdad, las tiendas que venden recuerdos religiosos, y mucho más, han invadido toda la localidad. Pero cabe decir que, en el interior de la gruta de la aparición, la venta está totalmente prohibida y que la atmósfera que se respira es única, tanto para los creyentes como para quienes no lo son. A Lourdes no se va para visitar la ciudad: los devotos van a rezar, los escépticos a entender el motivo por el cual el lugar atrae a tantas personas, y todo lo demás no debe influir en el verdadero motivo del viaje. Quienes se sienten molestos por la venta de recuerdos quizá hayan malinterpretado el sentido del peregrinaje.

Opiniones similares son frecuentes en relación con las grandes y pequeñas ciudades de arte que, sobre todo durante los periodos festivos o con ocasión de eventos, terminan por llenarse de turistas, lo que impide disfrutar de ellas.
De todas formas, quejarse del exceso de turismo está fuera de lugar porque, si la localidad lo merece, es normal que la visiten miles de personas y que esto favorezca la aparición de todo tipo de tiendas.
Roma, Florencia, Nápoles, Pisa y todas las ciudades de arte italianas acogen anualmente miles sino millones de turistas y no por esto dejaremos de visitarlas. Seríamos tontos.

La plena satisfacción de las vacaciones en autocaravana es el resultado de una preparación meticulosa y también de nuestro espíritu de adaptación: una actitud de tolerancia y de apertura al mundo hace que todo sea más fácil y vivaz.

Marcel Proust decía que el viaje de descubrimiento no consiste en crear tierras nuevas, sino en tener nuevos ojos.

 
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