Noruega en autocaravana

Noruega en autocaravana

Un viaje para descubrir el encanto natural de los fiordos y la movida de la capital.

Quienes aman viajar en autocaravana, a menudo buscan paisajes espectaculares, naturaleza incontaminada y espacios por explorar. Noruega ofrece todo esto y mucho más: increíbles cataratas, imponentes glaciares, vikingos de mítica historia y una capital, Oslo, que respira cultura, tecnología y arte por los cuatro costados. Entre las muchas rutas posibles por este fantástico país, a continuación te indicamos algunas metas que seguramente te encantarán. ¿Listo para partir?

Bergen

   

La ciudad portuaria más animada del sur de Noruega ofrece muchos puntos de interés, empezando por el barrio de Bryggen, el más antiguo. Las fachadas coloridas de sus casas de madera se asoman al muelle y son la puerta de entrada a los 58 edificios de madera y piedra de este barrio que la Unesco ha declarado Patrimonio de la Humanidad. Ya en el año 1200 aquí se levantaban almacenes, casas privadas y oficinas mercantiles y de cada edificio con vistas al muelle colgaba una grúa para cargar y descargar las mercancías de las embarcaciones. Hoy, en sus callejuelas multicolores, donde se alternan tiendas de diseño y de artesanía de calidad, seleccionadas con mucho esmero, todavía se respira la atmósfera sobria de sus orígenes.

 

En el puerto, una de las zonas más animadas y concurridas, en 2012 se inauguró un bello edificio que alberga un gran mercado de pescado que, sin duda alguna, hará las delicias del visitante. Además de comprar pescado y otros productos, como fruta, verdura y flores, también es posible probar las exquisiteces locales en alguno de sus muchos restaurantes. Aquí, triunfan los salmones imponentes y los arenques marinados, albóndigas acompañadas con arándanos y nata ácida, cebollas y patatas salteadas en la sartén, bacalao seco y truchas, además de dulces con crema de leche o semifríos de moras. Un paraíso para los golosos con una atmósfera festiva y tranquila de donde no querrás marcharte.

 

Las actividades culturales tampoco faltan en Bergen. Así, por ejemplo, vale la pena visitar el Kode Museum o la casa donde vivió Edvard Grieg, actualmente transformada en una emocionante casa-museo-auditorio dedicada a este insigne compositor noruego.

   

Tvinde

   

Pero si estás ansioso por ver de cerca cataratas y fiordos, solo debes salir de Bergen tomando la E16 y, tras recorrer veinte kilómetros, parar en Tvinde, donde podrás admirar numerosos saltos de agua entre los que destaca una impresionante catarata.

 

Pero esto es solo el inicio. Si dejas la autocaravana en la plaza de la estación de Flam y subes al Tren de las cataratas, podrás disfrutar de un paisaje único: un estrecho valle lleno de espectaculares cataratas de diferentes tamaños.

   

Sognefjorden

   

Entramos en el fiordo de Sogn o Sognefjord, el segundo más largo del mundo (203 km) y el más profundo de Noruega (1308 m).

 

Si lo visitas, consulta las previsiones meteorológicas ya que existe el riesgo de que la niebla o la lluvia escondan la vista espectacular de las paredes que caen a plomo sobre el mar, alternándose con zonas menos abruptas, salpicadas de huertos, campos, frutales y granjas, todas pintadas con sus típicos colores llamativos.

   

Josteldalsbreen Nasjonalpark

   

Desde Sognefjorden, continuamos bordeando el Josteldalsbreen Nasjonalpark, donde se encuentra el mayor glacial de Europa continental.

   

Geiranger

   

Luego, seguimos las indicaciones para Geiranger, población que surge al final del fiordo que lleva su nombre. En Linge se encuentra el desvío que nos llevará a la E136, la carretera para Ålesund.

   

Ålesund y sus islas

   

Ålesund es una localidad de 23.000 habitantes que se extiende a lo largo de una estrecha lengua de tierra unida al continente, rodeada de un sinfín de islas. La ciudad se desarrolla alrededor de un casco antiguo en estilo Modernista. Paseando por sus calles es imposible no pararse delante de sus edificios para contemplar las líneas arquitectónicas elegantes y vivaces. El contraste con la realidad portuaria de la ciudad es notable: los edificios no parecen los de una típica ciudad marinera y se diría que, en lugar de Noruega, estamos en la Austria de inicios del s. XX. Paro desmentirlo, basta alzar la mirada y contemplar el mar surcado por grandes barcos pesqueros, elegantes yates y veleros y naves de crucero. El origen de esta extraña mezcla se remonta a 1904, cuando un incendio devastó toda la ciudad en pocas horas.

 

Entonces, se prohibió el uso de la madera y la ciudad se reconstruyó completamente en estilo Modernista, que priorizaba la piedra, el mármol, el hierro y el acero. La madera solo podía utilizarse en las vigas que quedaban a la vista en las cafeterías más elegantes.

 

Pero dejando aparte la arquitectura, es fácil constatar que la ingeniería ha marcado el progreso económico de la Noruega contemporánea. Las islas que constituyen la ciudad están unidas por una serie de túneles submarinos de más de diez kilómetros. Por eso, cuando circules por ellos con tu autocaravana, lo harás a 150 m por debajo del nivel del mar.

 

Otro punto de interés, especialmente para quienes viajan con niños, es el Atlanterhavsparken, un hermoso acuario que ocupa una pequeña bahía hacia el norte; una ocasión para relajarse y conocer la fauna que habita el frío mar de esta zona del Atlántico.

   

Runde

   

Los más valientes podrán vivir una experiencia emocionante en la isla de Runde, hogar de miles de frailecillos atlánticos y de decenas de otras especies de aves. Para visitar la isla puedes apuntarte a alguna de las muchas excursiones diarias que se efectúan en lanchas a prueba de fiordos: dos horas de olas, saltos y derrapadas para llegar justo debajo de los acantilados habitados por gaviotas, alcas tordas, cormoranes grandes y frailecillos atlánticos que han conquistado su propio espacio nidificando aquí desde abril hasta bien entrado julio.

 

Un encanto natural inolvidable.

   

Oslo

   

En nuestro viaje, no puede faltar la capital de Noruega. La ciudad es fascinante y muy animada y goza de una elevada calidad de vida. Su gran oferta cultural satisface los intereses de cualquier visitante y hace que sea una agradable meta turística al alcance de todos, también para quienes viajan en autocaravana.

 

Visitar Oslo en autocaravana es fácil y cómodo, a pesar de que la ciudad no dispone de un estacionamiento dedicado a las autocaravanas; sin embargo, es posible estacionar en muchos aparcamientos municipales, no lejos del centro, y, luego, moverse cómodamente a pie, gracias a un eficaz sistema de transporte público -autobús y metro- que permite llegar a cualquier sitio, incluso lejano.

 

El centro de la ciudad

 

Oslo es una capital moderna, vital y animada, que alberga novedades en todos los sectores del arte y de la cultura; no es casualidad que su ciudadano más ilustre fuese el pintor Edvard Munch del cual la ciudad posee la más completa colección de obras. En la capital de Noruega –que en la actualidad cuenta con unos 650.000 habitantes– también vivieron Knut Hamsun y Sigrid Undset, ambos premiados con el Nobel de Literatura, y Henrik Ibsen, padre de la dramaturgia moderna.

 

Una visita a Oslo permite conocer las raíces de la cultura vikinga, noruega y escandinava en general y, también, la importancia de la ciudad a nivel mundial, ya que no podemos olvidar que en su ayuntamiento se celebra todos los años la ceremonia de entrega de los premios Nobel de la Paz. Entre tanta modernidad, los museos de la península de Bygdøy son un testimonio de la pasión de los noruegos por su historia y tradiciones.

 

El área más nueva de la ciudad es la del puerto, completamente renovada con la construcción del edificio de la Ópera y del Ballet, el barrio Tjuvholmen y el proyecto Lambda para el nuevo museo de Munch; aquí se encuentran centros dedicados al diseño, a la arquitectura y al arte contemporáneo.

 

Los principales puntos de interés histórico se encuentran detrás del puerto y del castillo Akershus; de este, es posible visitar sus hermosos jardines así como el gran salón utilizado para las fiestas de Estado, la capilla y el mausoleo. El acceso posterior del edificio da a las callejuelas que llevan al Museo de Arquitectura y al Museo de Arte Contemporáneo.

 

Yendo hacia el centro, a lo largo de las principales calles paralelas, en un espacio idealmente comprendido entre el Palacio Real con sus elegantes jardines y el edificio de la Ópera y del Ballet, se encuentran el Ayuntamiento, el Parlamento, el parque Spikersuppa con su pista de patinaje, la Galería Nacional, el Museo de Historia (con el tesoro vikingo que permite descubrir las contiendas y la vida diaria de esta población guerrera y navegante) y también la catedral católica del s. XIX dedicada a san Olaf. Desde el paseo marítimo, con el tranvía n. 12 se llega a los jardines de Frogner que albergan el parque de esculturas de Vigeland con obras de bronce, granito y hierro forjado. Con el metro se puede llegar al Museo de Edvard Munch, que reúne la mayor colección del mundo de este pintor expresionista.

   

Bygdøy

   

El otro corazón cultural con una alta densidad de museos es la península de Bygdøy, que cierra el golfo por el oeste del puerto y al que se puede llegar en autocaravana o en barco haciendo una excursión turística por el fiordo. En el punto más elevado de esta pequeña colina se encuentra el Museo Folklórico Noruego, una colección imperdible de edificios históricos que comprende una extraordinaria iglesia de madera del s. XIII y dos tiendas tradicionales, donde en verano se celebran numerosas actividades y hay guías vestidos con trajes tradicionales. A pocos pasos se encuentra el Museo de los Barcos Vikingos, que expone dos barcos vikingos perfectamente conservados e ilustra las técnicas y las habilidades de navegación de este antiguo periodo histórico.

 

Luego, yendo hacia el mar, en un ensanchamiento que da al puerto, llegamos al Museo Fram, dedicado al barco polar del mismo nombre –con interesantes reconstrucciones de las expediciones árticas– y el Museo de Kon-Tiki, que ilustra la célebre experiencia del viaje de Thor Heyerdahl, exponiendo la balsa que le permitió atravesar las aguas del océano Pacífico.

 

El derecho al «allemannsretten»

 

Una peculiaridad de Noruega, que gusta a todos los amantes de los viajes al aire libre, es que aquí, durante el verano, se puede caminar y plantar una tienda casi en cualquier lugar. El allemannsretten posee una antigua historia y garantiza a todo el mundo el derecho de vivir en contacto con la naturaleza, incluso en grandes áreas de propiedad privada, siempre y cuando se contribuya a mantener limpio el entorno. Estar al aire libre, en el campo, en terrenos sin vallar, no solo es legal, sino que está vivamente aconsejado «como sana actividad en el tiempo libre, respetuosa con el medio ambiente, que provoca una agradable sensación de bienestar». Esta frase se ha tomado del texto de una ley, la Allemannsretten, que, desde 1957, otorga el derecho de acceso a la naturaleza. En virtud de esta ley, se puede dormir tranquilamente bajo las estrellas, en el campo y en el bosque, con la condición de mantenerse a al menos 150 m de la casa más cercana; se puede ir a recoger bayas, setas y flores silvestres y se puede pescar en el mar sin licencia, siempre y cuando sea para uso personal. Las reglas principales son simples: tener respeto y cuidado. Un signo de cultura y de apertura, muy concreto y razonable, que todo buen autocaravanista sabrá apreciar.

 

INFORMACIÓN ÚTIL

 

Estacionamientos y campings

Además de las soluciones de estacionamiento al aire libre, muy toleradas en Noruega si se es respetuoso con el medio ambiente, a continuación te indicamos algunos campings que puedes encontrar a lo largo del itinerario propuesto:

- Lillehammer (Dampsagveien 47, Lillehammer, www.lillehammer-camping.no)

- Sæta (localidad Otta, saeta.no)

- Hageseter (Gautåsætervegen 84, Dombås, www.hageseter.no)

- Skottevik Feriesenter, Høvåg, 4770 Kristiansand, abierto todo el año, tel. +47 37269030

- Preikestolen Camping, Jørpeland, Preikestolvegen 97, Strand, abierto todo el año, tel. +47 48193950

- Bratland Camping, Bergen, Brattlandsveien 6, 5268 Haukeland, Bergen, tel. +47 55 10 13 38

- Geiranger Camping, Geiranger (Geirangerfjord) 6216 Geiranger, abierto del 10 mayo al 20 de septiembre, tel. +47 70 26 31 20

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