POR LA RUTA DEL SABOR: LAS LANGAS

POR LA RUTA DEL SABOR: LAS LANGAS.

Una visita en caravana a Las Langas de Piamonte: buena mesa y sugestiones literarias.

Vamos a explorar un territorio en el que las especialidades gastronómicas y vinícolas nos acompañan en un recorrido por la historia y la literatura italianas del siglo XX. Todo ello rodeados de exquisitos vinos, preciadas trufas y grandes intelectuales que en estas tierras vivieron y escribieron sus obras más significativas.

Pollenzo y Bra. La cultura de la comida

  

En una mañana nublada, como son los días de noviembre en Piamonte, el complejo de Pollenzo recuerda con facilidad a las arquitecturas góticas y fantásticas del castillo de Hogwarts, la escuela de magia de Harry Potter. La magia reside aquí entre los antiguos cimientos de la ciudad romana de Pollentia, en los edificios rojo ladrillo de la antigua finca real saboyana que albergan en la actualidad una de las escuelas más célebres de la región: la Universidad de Ciencias Gastronómicas. A partir de 1835, el príncipe Carlos Alberto ordenó la restauración del antiguo pueblo y de su castillo en un espectacular estilo neogótico, además de la construcción de las agujas de la iglesia de San Vittore. En la actualidad, la ciudadela es un lugar dedicado al noble arte de la comida y el vino, y está repleta de jóvenes de todas las nacionalidades que acuden a las aulas y los laboratorios de la universidad, y sus edificios son sede de la Agencia, una enorme granja modelo dedicada a la mejora de los cultivos y a la experimentación en campo agrícola. En las enormes bodegas de la Agencia también está ubicado el Banco del Vino. Una cámara acorazada en la que se custodian más de 100.000 botellas con lo mejor de la producción de unas ochocientas empresas vinícolas. Naturalmente, son muchas las visitas guiadas que se pueden hacer, con degustaciones y cursos específicos.

 

A poca distancia se encuentra Bra, que conserva las delicadas fachadas barrocas del Ayuntamiento y los palacios Mathis y Garrone: antiguamente, aquí surgía la fortaleza, en la plaza del mercado hoy dedicada a los Caídos por la Libertad. Bajo los soportales del centro, la importancia de la tradición gastronómica se percibe a la perfección: situada en el límite entre Langhe y Roero, cada dos años Bra alberga Cheese, la manifestación que lleva a las calles los mejores quesos de Italia y del mundo y que coronan a la estrella local: el Bra Dop. La ciudad, que también es patria de una salchicha típica de carne de ternera, es muy consciente de su papel en el campo de la gastronomía y la alimentación, y es uno de los cuatro municipios que han fundado el conocido movimiento de las Ciudades Slow. Para tratar de poner de relieve la lentitud como sinónimo de calidad y de concienciación en el campo de la alimentación.

  

Alba, entre vermú, vino y trufas

  

A bordo de nuestra caravana, seguimos ahora el curso del Tanaro hasta Alba, ciudad que también está directamente vinculada a sus exquisitos productos típicos, entre los que destacan el vino y las trufas. La ciudad se deja admirar con su antiguo y espectacular centro histórico; entre el municipio y la Via Maestra también alberga las memorias de uno de sus hijos predilectos: Beppe Fenoglio, al que están dedicadas unas placas que en las esquinas de las plazas y en las calles recuerdan los pasajes de sus obras. El autor nació aquí en 1922, y dedicó relatos de una gran fuerza a las vicisitudes de la Resistencia, como Los veintitrés días de la ciudad de Alba, su primera obra, impresa en 1952. Y, siguiendo algunas descripciones que Fenoglio hace de su ciudad, nos detenemos en el Café Calissano de la Piazza Risorgimento (o Piazza Duomo) y, delante de la fachada roja de ladrillos de la catedral del siglo XVI de San Lorenzo, disfrutamos de un café y un bombón entre los estucos de inspiración saboyana, y a continuación volvemos a ponernos en marcha para descubrir a su majestad la trufa. Cada año, de octubre a noviembre, Alba acoge a los amantes de la trufa, turistas en busca de degustaciones y tenaces buscadores que con sus perros baten palmo a palmo todas las colinas de la zona. La multitud que se concentra en los olorosos ambientes de la Feria Internacional de la Trufa de Alba es impresionante, y los puestos gastronómicos y artesanales en las calles del casco antiguo están repletos de gente.

 

En el interior del pabellón central de la feria, el núcleo fundamental de los stands es el de los buscadores, que exponen y venden sus mejores piezas, tratadas como resplandecientes creaciones artesanales sobre los terciopelos de una joyería de lujo. En ocasiones, los personajes son de lo más curiosos, con gorras y camisas de cuadros de colores, y muy a menudo también más parecidos a directivos de grandes empresas. Alrededor de los boxes dedicados a las especialidades locales, decenas de puestos proponen todo tipo de maravillas gastronómicas producidas en las brumosas y fértiles tierras a caballo entre Las Langas y el Roero: embutidos y quesos para todos los gustos, miel y castañas, confituras y conservas. Un triunfo de colores, olores y sabores capaz de hacer que te dé vueltas la cabeza.

 

Nos desplazamos ahora hacia la cercana pedanía de Cinzano, a los pies de la localidad de Santa Vittoria d’Alba. En la primera mitad del siglo XIX, Carlos Alberto de Saboya dio inicio a la construcción de una importante red de bodegas subterráneas que, a partir de 1887, entraron a formar parte del complejo de producción de Cinzano, empresa célebre por sus champanes y vermús. Vinos que, tal y como se lee en documentos de la época, «fueron especialmente perfeccionados y reducidos a exquisitos vinos espumosos que empezaron a cobrar fama por su aroma y limpidez». La empresa forma parte de la historia de las costumbres italianas también por sus anuncios, que, además, hicieron entrar en el uso común el término «chinchín» de buen auspicio -en realidad es de origen chino- como sinónimo de brindis.

  

Un paisaje de vino

  

Los productos de la tierra son por tanto una clave de interpretación fundamental para llegar al corazón de Alba y sus colinas. No en vano, la Unesco cuenta en la lista de patrimonio de la humanidad con el paisaje vitivinícola de las Langas, Roero y Monferrato: «ejemplo excepcional de relación entre el hombre y la naturaleza durante más de dos milenios». Las hileras de los viñedos cultivados en el territorio, los tipos de cultivo, el rico sistema de los lugares de producción y de los asentamientos tradicionales ponen de manifiesto un paisaje viviente, en el que toda evolución tiene lugar desde el respeto y el equilibrio de la tradición y la innovación».

 

Dejando atrás Alba y subiendo por dulces curvas en las colinas descritas por Beppe Fenoglio, las viñas se convierten en el elemento dominante en las líneas del paisaje. La mirada se pierde siguiendo las curvas armoniosas de las hileras que se adueñan de las nebulosas cimas. Entre los nombres de grandes vinos, el del Barolo merece una mención especial. Rodeadas de viñas, las casas están dominadas por la mole cuadrada del castillo Faletti, construido alrededor del año mil y ampliado, dañado y restaurado en varias ocasiones hasta convertirse en una suntuosa residencia en el siglo XIX. En los locales internos del castillo, entre los que destacan la biblioteca cuyo curador fue durante años Silvio Pellico, se encuentra el extraordinario WiMu (Wine Museum), que nos guía a través de ángulos inusuales e ideas innovadoras para descubrir la historia, la civilización y el paisaje del vino. La visita empieza con la naturaleza de Piamonte -es divertida la atracción que nos lleva a cruzar las estaciones sobre las colinas- para después pasar a la producción del vino.

 

También el castillo de Grinzane Cavour se ha dedicado en buena parte a la historia del vino, y aquí Camillo Benso, conde de Cavour, se alojó en alguna que otra ocasión durante unos veinte años (también fue alcalde del pueblo). En sus terrenos, Cavour experimentó y promovió la vinificación de calidad, convirtiéndose, junto a la marquesa Vitturnia Colbert Falletti -que residía en cambio en el castillo de Barolo- en uno de los artífices de la gloria de la Docg actual. En el castillo también es posible visitar el Museo Etnográfico de Las Langas y la gran bodega situada en la planta baja, donde los visitantes pueden adquirir los vinos de la destacada tradición piamontesa.

 

Pero el vino no solo es el único punto de interés de la zona, sino que a los pocos kilómetros también contamos con Bene Vagienna, donde podemos rodearnos de historia antigua. Esta pequeña ciudad repleta de soportales, cuyo topónimo tiene origen en el latín Augusta Bagiennorum, término con el que la llamaron los romanos tras la conquista de la zona sobre la tribu ligur de los Bagienni, ofrece rincones pintorescos. El encuentro con la antigüedad y la historia comienza en Palazzo Rorà, en las salas de la minúscula pero notable colección arqueológica que alberga y que lleva al complejo de Casa Ravera, sede de otro pequeño museo junto a la oficina de turismo. Para llegar hasta las excavaciones romanas, un breve recorrido fuera del centro lleva a las ruinas del teatro y el foro, dominado por el basamento de su templo principal. En los campos circundantes también encontramos las ruinas de un grandioso anfiteatro, unas termas y muchas otras construcciones, situadas en los límites de los pastos y muy cerca de las primeras hileras de viñas que llevan más de dos mil años haciendo que estas colinas sean famosas y admiradas en todo el mundo.

INFORMACIÓN ÚTIL
Áreas de descanso y camping:

 

Alba Camping Alba Village, Corso Piave 219, localidad San Cassiano, tel. 0173 280972, www.albavillagehotel.it, info@albavillagehotel.it. Área equipada en Corso Piave, frente a Alba Village.

Barolo Agri Camping Sole Langhe, Frazione Vergne, tel. 0173 560510 o 339 7834506, www.campingsolelanghe.it, info@solelanghe.com. Abierto desde el 1 de marzo al 30 de noviembre.

Bene Vagienna Agricampeggio Tibi Dabo Frazione Prà 2, tel. 0172 655358, 347 2582665 o 340 5582987, www.agritibidabo.com, info@agritibidabo.com. Descuento del 10% en la restauración.

Área de descanso en la Cascina Bric, Frazione Podio 94, tel. 0172 654264, 333 3476170 o 334 6169168, www.cascinabric.com, info@cascinabric.com.

Grinzane Cavour Área equipada en Piazza Ugo Genta; camper service a 50 metros del castillo.

 

DIRECCIONES

 

Ente Turismo Alba Bra Langhe y Roero, Piazza Risorgimento 2, Alba, tel. 0173 35833, www.langheroero.it, info@langheroero.it.

Oficina de turismo de Bene Vagienna, Casa Ravera, Via Vittorio Emanuele 43, tel. 0172 654969 (cerrado los martes).

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