GALLOCANTA

EN AUTOCARAVANA PARA DESCUBRIR LA LAGUNA DE LAS GRULLAS

España– Reserva de Gallocanta

En la campiña solitaria del altiplano aragonés, a mil metros de altitud, se encuentra uno de los santuarios de la naturaleza más extraordinarios de Europa. Cada invierno, la cuenca de Gallocanta se convierte en el hábitat de millares de grullas.

Gallocanta

    

La localidad de Gallocanta, poco conocida por sí misma, está formada por un grupo de casas alineadas a lo largo de la carretera principal, sumergida en un contexto casi irreal, con las ruinas del castillo de Berrueco que sobresalen en la cima de una colina; a tan solo unos kilómetros, encontramos el pueblo de Daroca con sus antiguas murallas, los cañones de los ríos Piedra y Mesa y el monasterio de Piedra.
Pero el latido de vida que, durante el invierno, anima este desolado altiplano es un verdadero espectáculo. Ante la bulliciosa congregación de millares y millares de grullas volando al atardecer, es fácil entender por qué la reserva natural de Gallocanta se considera uno de los santuarios de la naturaleza más extraordinarios del Viejo Continente.

Naturalmente, para avistar animales en libertad y gozar del espectáculo, es necesario seguir sus costumbres. A la Reserva Natural de la Laguna de Gallocanta se viene por las grullas; por lo tanto, tienes que estar listo y en marcha en los momentos que realizan sus actividades principales. En efecto, durante las primeras y las últimas horas de luz diurna, el sonido de sus llamadas resuena en el aire. Si las escuchas pero no las ves, sal de la autocaravana y mira hacia arriba: probablemente estén volando por encima de tu cabeza.

     

Una increíble ave migratoria

           

La grulla común (Grus grus) es un ave de la familia de las Gruiformes. Alcanza y supera los dos metros de envergadura, más que un águila real. Se alimenta sobre todo de vegetales, como semillas, frutas y raíces. Durante el vuelo, se distingue fácilmente de las garzas, más pequeñas pero similares, por la posición del cuello, que mantienen bien recto en lugar de curvado. Estas aves, al ser migratorias, nidifican en el Norte de Europa y Asia y, durante los meses más fríos, migran hacia al sur, hacia el Norte de África y España. Extremadura y Aragón son las regiones de la península ibérica con mayor presencia de grullas durante los meses invernales.

  

Una laguna salada

     

Alimentada por las precipitaciones y por aguas subterráneas, la laguna de Gallocanta se puede clasificar de salobre a salina según el periodo del año y el nivel de agua, que puede variar en unos dos metros. Es un ejemplo de lo que los geólogos definen como cuenca endorreica, es decir, cerrada y sin emisarios, por su naturaleza sujeta a fluctuaciones de extensión, incluso muy marcadas: no es raro que, durante el verano, solo quede una capa de sal.
La importancia de la laguna de Gallocanta se reconoció en 1985 con la creación de una reserva de caza a la que le siguieron otros reconocimientos hasta llegar al nacimiento de la actual área protegida por parte del gobierno regional de Aragón.

Los meses fríos son los más indicados para visitar la zona, pero no todos son iguales. Entre noviembre y diciembre transitan y descansan en Gallocanta muchas grullas, pero normalmente es en el mes de febrero que hay el mayor número de ejemplares: 70.000 grullas en 2015 y 83.000 en 2014, en la última semana del mes. Naturalmente, se trata de periodos del año en los que las actividades al aire libre dependen mucho de las condiciones meteorológicas, que no siempre son propicias. Aquí, la nieve suele ser habitual y puede dar al paisaje un encanto especial.

  

¿Cómo se visita la reserva?

   

Para empezar, se recomienda visitar el Centro de Interpretación de Bello, un pueblo de la orilla sur de la laguna. Ubicado en la carretera, aproximadamente a veinte kilómetros de Gallocanta, el centro está siempre abierto y ofrece una pequeña exposición temática sobre las grullas, las migraciones y la laguna. Aquí, podrás obtener un práctico mapa con las rutas y la ubicación de los observatorios. También hay prismáticos para avistar las aves a disposición de los visitantes.

Ahora, mapa en mano, ya puedes partir en autocaravana a explorar la laguna. Es útil saber que hay numerosos caminos sin asfaltar, que puedes recorrer en autocaravana si el tiempo no es muy lluvioso, siempre con la máxima prudencia ya que el piso es muy irregular. Todo el itinerario está marcado con pequeñas flechas de color verde mientras que, en los caminos por donde está prohibido pasar, hay unos carteles que indican que solo están autorizados los vehículos agrícolas. En esta zona, además de grullas, es fácil avistar otras aves, como avefrías europeas, avocetas comunes, milanos negros, cuervos grandes, perdices rojas, buitres y aguiluchos. También frecuentan la zona zorros, corzos y jabalís.
La ruta también es emocionante ya que pasa por campos solitarios que ofrecen unas vistas siempre diferentes y sugestivas.

De vuelta a Gallocanta se deja la autocaravana en el aparcamiento del centro de visitas. Un sendero baja hacia un observatorio, justo en la orilla de la laguna, que ofrece muchas posibilidades de avistar aves y es un punto ideal para fotografiar magníficas puestas de sol. Tras regresar al aparcamiento no se toma la carretera principal, sino una pista que sale a la izquierda, dando la espalda al centro de visitas, que lleva al observatorio de Los Aguanares. Dejando el pueblo y con la laguna a la izquierda, tras una pequeña bajada se llega a una explanada con algunos silos viejos y, luego, tras unos centenares de metros, al observatorio, ubicado en el extremo septentrional de la laguna. Es aconsejable visitar este lugar al amanecer para observar las grullas que dejan la laguna para ir hacia los campos. De nuevo en el sendero, siguiendo siempre las flechas verdes, una corta subida conduce a la cima de una colina donde se encuentra la ermita del Buen Acuerdo, una pequeña iglesia con un patio adyacente y una cruz devocional de piedra: un lugar magnífico para una parada y para admirar, desde lo alto, la cuenca que alberga la laguna, rodeada por áridos relieves.

Avanzando entre campos se llega a Las Cuerlas, pequeño pueblo situado en el lado occidental de la reserva. Continuamos por la ruta verde hasta el observatorio de La Reguera, que, en realidad, es una torre. Tras subir una rampa de escaleras, desde lo alto de la torre la vista se pierde hacia el norte y la parte de la laguna que hemos bordeado. Si se llega un poco antes del atardecer, se puede asistir a un magnífico espectáculo: enormes congregaciones de grullas que "llueven" del cielo para agruparse en los dormideros de la laguna.

Nos encontramos en Bello, donde el antiguo silo del pueblo ha sido transformado en un hotel con un magnífico mirador y un observatorio astronómico. Un poco más adelante está el centro de visitantes de la reserva, que ya conocemos; también este es un buen punto para pararse a observar las aves al atardecer o al amanecer y dejar que vuelen encima de nosotros en bandadas interminables. En el borde de la laguna se pueden observar tres pequeños y claros edificios de maderas a los que solo se puede llegar con una autorización específica. Se trata de algunas cabañas expresamente dedicadas a los fotógrafos. Si deseas disponer de una de ellas, tienes que reservarla con muchos meses de anticipación ya que están muy solicitadas por los apasionados de toda Europa.

Continuamos hacia la última torre: el observatorio del Cañizar. Para llegar a este observatorio, desde donde se divisa bien la zona sur de la laguna, se tiene que aparcar la autocaravana y efectuar el último tramo a pie. Por último, tenemos que recorrer la pista sin asfaltar del lado oriental, es decir, entre Cañizar y Gallocanta: los últimos rayos de sol y los reflejos en el agua en contraluz son un espectáculo que no te puedes perder, al igual que las grullas paradas en los campos de los alrededores antes de emprender sus vuelos del atardecer.

CONSEJOS

Para fotografiar las aves hay que esconderse en las cabañas expresamente colocadas en las orillas de la laguna. Las gestionan directamente las autoridades regionales y hay que reservarlas con cinco o seis meses de antelación (Gobierno de Aragón, www.rednaturaldearagon.com). En cada cabaña caben, como máximo, dos personas que, para no molestar las aves, deben entrar antes del amanecer e irse después del atardecer. Doce horas con temperaturas que rondan los cero grados, sin poder salir, son una experiencia para los más motivados.

DÓNDE ESTACIONAR
Para el estacionamiento, se pueden utilizar los aparcamientos del Centro de Interpretación de Gallocanta y de Bello.
El hotel rural Allucant de Gallocanta (tel. 0034/976/803137, www.allucant.com, info@allucant.com) es un punto de referencia logístico para quien visita la zona: ofrece muchos servicios, como restaurante, bar con wifi gratis, servicio de transporte, alquiler de prismáticos y bicicletas y excursiones con guía.

DIRECCIONES ÚTILES
Oficina Comarcal de Turismo en Gallocanta, plaza San Mauricio 4, Gallocanta. Tel.: 0034/976/803 069. Sitio web: www.gallocanta.org
Portal oficial de Turismo de España: www.spain.info.

 
 
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