26 Feb 2016

EN PRIMAVERA, ¡HAZ BRILLAR TU CARAVANA!

Vida a bordo
Aquí te mostramos como limpiar tu vehículo en primavera.
La llegada de la bella estación, para un campista, no coincide sólo con la vuelta a las actividades al aire libre: es un momento de regeneración profunda del medio de transporte.

Lavado externo de la caravana
Para empezar, procedemos con el lavado externo de la caravana, una operación que se debe llevar a cabo con el máximo cuidado. Lo ideal es hacerlo dirigiendo los chorros de agua (nunca demasiado fuertes) desde arriba hacia abajo, para reducir al mínimo las infiltraciones.

Una vez quitada la pátina de polvo que la cubre, se podrían ver pequeños agujeros o algunas abolladuras, provocados quizás por las ramas: es totalmente necesario prestar la máxima atención para evitar que filtre agua dentro. Mientras lavamos el medio de transporte, examinamos muy cuidadosamente todas las paredes externas.

Si nos damos cuenta de que hay grietas o que en algún punto falta estuco, lograremos fácilmente resolver el problema. Si es posible, lo dejamos secar al sol y luego... nos dedicamos al interior: ¡nuestro viaje acaba de empezar!

Las paredes dentro de la célula
Damos un vistazo a las condiciones de las paredes internas y al techo de la caravana y, después de haber quitado las cortinas y las persianas (que irán a la lavadora), las lavaremos con agua y un jabón específico, usando un paño humedecido. El polvo y el gas de descarga se eliminarán de este modo. Es un trabajo importante: en el habitáculo vivimos y respiramos, por lo tanto hay que higienizarlo con cuidado.

Cofres
Vaciamos los cofres y con un cepillo quitamos los posibles residuos de mantillo, arena y suciedad acumulada durante el invierno. Pasamos el aspirador y una esponja húmeda, empapada en una mezcla de agua y vinagre (1 vaso) o bicarbonato sódico. Ventilamos antes de cerrarlos. Ante olores, moho y humedad, comprobamos las paredes ya que podrían ocultar infiltraciones.

Juntas en caucho (de puertas, ventanas y ojos de buey).
Desempolvamos y liberamos de impurezas las juntas de puertas y ventanas eliminando piedras, hojas de pino, polvo, grasa, etc. Basta con una esponja humedecida y, una vez seca, repasar las juntas en caucho con un pincel suave mojado en talco: vuelven a estar como nuevas. Otro sistema es el uso de aceite de silicona. En este caso, basta con un paño empapado pasado delicadamente por el caucho.

Bisagras y cerraduras
Las bisagras se pueden lubricar con un spray para evitar chirridos y crujidos que presagian oxidaciones y gripados. Lubricamos los pernos, haciendo filtrar el líquido en los huecos y movemos un poco hacia adelante y hacia atrás la puerta, lo suficiente para permitir al líquido penetrar. También las cerraduras no se deben descuidar, incluida la de encendido del motor. Excelente para este propósito es el polvo de grafito.

Cajones, armarios y accesorios de cocina
En las caravanas, el polvo y los humos de descarga penetran, viajando, y se depositan entre los cajones y los armarios, o en los espacios donde almacenamos los cubiertos, batería de cocina, platos y otros accesorios. Por lo tanto, después de haberlos vaciado, con un paño bien humedecido con agua y detergente los limpiamos y secamos. Luego limpiamos el fregadero, la cocina, el frigorífico. Prestamos especial atención al frigorífico: no es suficiente con vaciarlo sino que es necesario desmontar cada estante y lavarlo y desengrasarlo, enjuagando luego con abundante agua caliente. Secamos y recordamos no dejar nunca el frigorífico totalmente cerrado, para evitar que se formen malos olores.

Tapicería, alfombras, cortinas, moquetas y asientos del conductor
También en este caso el bicarbonato funciona muy bien: neutraliza los depósitos ácidos que el polvo y la suciedad forman en las fibras y elimina los malos olores. Qué hacer: después de haber limpiado y sacudido los tejidos esparcimos sobre la superficie del tejido el polvo de bicarbonato. Lo dejamos actuar durante una hora o más, luego sacudimos bien y lo volvemos a limpiar todo usando el aspirador. Los resultados serán evidentes.

Colchones: camas y buhardillas
Es fundamental airear a menudo los colchones y las almohadas, por esto se recomienda abrir totalmente las ventanas y los ojos de buey de la caravana y luego, con un aspirador pasar por todos los huecos y los rincones de la cama, por encima y por debajo de los colchones. De este modo, evitaremos la acumulación de polvo en puntos de difícil acceso.
Si es posible, las almohadas y los colchones se deben airear con un sacudidor de alfombras.

La limpieza de la caravana requiere paciencia, dedicación y una pizca de minuciosidad. Calidad que seguro que no le falta a los buenos campistas.
Y vosotros, ¿estáis listos? ¡Buen viaje a todos!

 
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