Bagnoregio

EN AUTOCARAVANA HACIA LA CIUDAD QUE VIVE

Italia - Lacio

Civita di Bagnoregio es un oasis de belleza espectacular, que surge en un espolón rocoso destinado a desmoronarse con el tiempo. Definida como la “ciudad que muere” por este fenómeno erosivo, hoy, gracias a un turismo sostenible, el pueblo está más vivo que nunca. Descubrámoslo en autocaravana.

Bagnoregio

  

Nos encontramos en el Lacio, en la provincia de Viterbo, no muy lejos de la capital italiana, y partimos para descubrir un lugar verdaderamente especial, en la cima de un pico de toba, similar a una pequeña isla flotando en un mar de olas de piedra.

Esta es la primera impresión que se tiene cuando, desde lejos, se ve Civita di Bagnoregio, sumergida en un paisaje casi lunar, dominado por badlands. Un espectáculo geológico entre los más extraordinarios del Lacio.

Ubicada entre el lago de Bolsena y el valle del Tíber, esta joya de arquitectura natural debe su fama al hecho de sufrir un fenómeno erosivo: en efecto, el espolón rocoso sobre el que se alza se desmorona año tras año y, por eso, se la ha llamado la “ciudad que muere”. Erosiones, terremotos y desprendimientos han modificado el paisaje y amenazado la estabilidad del pueblo, pero la antigua Civitas sigue resistiendo a pesar de derrumbes y daños.

 

Los primeros asentamientos de la zona se remontan al neolítico, pero los vestigios de una presencia humana estable son del periodo etrusco. Una leyenda narra que el nombre deriva de “balneum regis”, debido a la presencia de aguas termales que curaron milagrosamente a Desiderio, rey de los lombardos, de una grave enfermedad.

La pequeña ciudad conserva muchos restos de su pasado. Sabemos que Carlomagno la entregó a los papas y que estuvo bajo su dominio hasta que, en 1160, tras una rebelión popular, pasó a ser un municipio libre. Pero lo que más cambió el aspecto de este pueblo fue un fuerte terremoto que, en 1695, sacudió lo que era Bagnorea, en la actualidad Civita: tras el terremoto y sus réplicas, la ciudad se separó de los otros dos arrabales, Mercado y Rota, y quedó suspendida en un peñasco de manera similar a como la vemos hoy.

En la actualidad, un largo puente, solo peatonal, une Bagnoregio al peñasco. Un tramo muy sugestivo y típico, además de panorámico, que se debe atravesar y disfrutar caminando.

 

El centro está realmente enrocado y es la principal atracción de Bagnoregio, que se puede visitar en un día, pasando por el Palacio Ducal y la iglesia parroquial. Tras visitar Bagnoregio, para ir hasta Civita puedes tomar un autobús que va hasta el puente, pero, por poco que puedas, te aconsejamos que vayas caminando, así podrás visitar las numerosas tiendas y comercios que venden productos locales.

 

Civita acoge a los visitantes de manera vital y vivaz gracias a las numerosas intervenciones que se han hecho para consolidar las casas, aunque todo el mundo es consciente de que la erosión no se puede parar.

En Civita los coches están prohibidos y nada perturba ni las vistas ni el sugestivo paisaje.

La visita empieza en la pintoresca plaza de san Donato con la homónima iglesia del siglo V, que alberga un fresco de la escuela del Perugino y un crucifijo de madera del siglo XIII, que se cree milagroso y que, la noche de Viernes Santo, es protagonista de la sugestiva procesión del Cristo Muerto.

Además de las graciosas callejuelas decoradas con arcos y soportales, que acogen tiendas y locales que invitan a pararse para degustar algún producto gastronómico, hay varios puntos desde se puede disfrutar de unas vistas espectaculares del valle de los badlands. El ambiente es frágil y delicado, pero, al atardecer, ofrece unos juegos de luces, sombras y colores tan fascinantes que te quedarás boquiabierto.

 

El maravilloso espectáculo de los badlands debe su origen a la acción de las aguas pluviales que, al fluir por las laderas de las colinas creadas por depósitos arcillosos que se remontan al Plioceno, abren profundas grietas. La erosión del viento y los desprendimientos contribuyen a desgastar aún más la frágil roca, creando una serie increíble de formaciones: agujas, puentes, cuevas, gargantas, etc. Un ambiente único que merece ser protegido.

 

En la actualidad, Civita es un destino muy visitado gracias a una serie de iniciativas para atraer un turismo atento y respetuoso con sus valores históricos y medioambientales. Un pueblo que ha recuperado la vida y que representa un claro ejemplo de la progresiva valorización del territorio, respetando su equilibrio delicado, y en abierta contradicción con su definición: ¡Civita di Bagnoregio es una ciudad que vive!

 

 

INFORMACIÓN PARA EL AUTOCARAVANISTA

El punto de estacionamiento se encuentra en el piazzale dei Bersaglieri; como alternativa, se puede utilizar el servicio de autobús que parte desde el piazzale Battaglini.

 

www.comune.bagnoregio.vt.it

 

 

 

 

 

 

 
 
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