ALSACIA Y EL ESPÍRITU DEL INVIERNO

ALSACIA Y EL ESPÍRITU DEL INVIERNO

El viaje en autocaravana nos permitirá explorar pueblos encantadores en un paisaje de cuento

Salimos en autocaravana para visitar algunas de las ciudades más sugestivas de Alsacia (Obernai, Estrasburgo y Colmar) entre óptimos vinos locales y construcciones góticas.

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Visitamos la región de Francia que hace frontera con Alemania, atravesada por el Rin y situada junto a la cadena montañosa de los Vosgos. Bosques encantados, pueblos medievales y un variado mundo de tradiciones diferentes esperan a los visitantes que remontan el valle del Rin para conocer Obernai, Estrasburgo y Colmar.
En esta región, donde el clima permite cultivar vides a más de 400 m de altitud, la nieve es escasa incluso en pleno invierno. Para compensar, el aire húmedo que se encuentra con los vientos fríos del norte cubre los bosques de una gruesa capa de escarcha que convierte el panorama en un cuento de hadas. Los paisajes y las atmósferas, cautivantes y mágicos, son el escenario ideal para un fin de semana.

Obernai

   

Es una de las principales metas de quienes visitan Alsacia.

Aparcamos la autocaravana junto a los muros medievales que rodean la ciudad y comenzamos nuestra exploración. Descubrimos un pueblo encantador, con graciosas tiendas de productos típicos y pequeños restaurantes, mientras disfrutamos del sereno ritmo de vida a los pies de los Vosgos y degustamos los productos de los viñedos circundantes. Gran parte de la localidad se presenta al visitante tal como era en el siglo XIII. Aquí están las maisons à colombages, las tradicionales casas de entramado de madera que capturan la atención de los turistas.
El motivo de tanta afluencia, además de los puestos callejeros de productos típicos y el vino caliente especiado (que aquí es blanco en vez de tinto), es la posición estratégica del pueblo. La estación ferroviaria está a solo cinco minutos del casco antiguo y del parking, y cada media hora pasa el tren que une las cercanas Estrasburgo y Colmar. Una excelente opción para visitar los principales mercadillos sin problemas de tráfico y aparcamiento.

Por la noche, en las pequeñas casas de madera alineadas en la plaza del campanario, se reúnen los productores vitivinícolas para dar a probar y vender sus productos tradicionales y las variantes licorosas, calientes y especiadas. Charlas, un vaso de vino, degustación de productos típicos y pan recién horneado conforman el aperitivo de quienes han caminado todo el día y se aprestan a cenar en uno de los óptimos restaurantes de Obernai. Como alternativa, una cena hogareña en la autocaravana previo acopio de quesos, embutidos, vino o platos cocinados como el chucrut o las coles fritas, las patatas y las salchichas.

  

Estrasburgo, capital regional francesa y capital europea

  

A solo 30 km hacia el norte se encuentra la ciudad de Estrasburgo.
Capital alsaciana y sede del Parlamento Europeo y del Consejo de Europa, Estrasburgo es una ciudad multilingüe y multiétnica. Según muchos, Estrasburgo también es la capital europea de la Navidad: durante el Adviento exhibe su variedad de culturas y tradiciones en los famosos mercadillos temáticos dedicados a varios países europeos, como los de la Place Gutenberg. Las artesanías locales, en cambio, se encuentran en la gran Place Broglie, donde la Fédération Régionale des Métiers d'Art d'Alsace expone objetos que conservan la esencia de las culturas antiguas.

Uno de los motivos de la gran afluencia de turistas a los Christkindelsmärik es que son los más antiguos de Francia: según la tradición, el primer Marché de Noël se realizó en 1570. Estos mercadillos reflejan no solo la evolución de un evento tradicional, que se ha extendido por toda Europa, sino también el origen del infaltable árbol de Navidad.
Durante el Medievo –según un antiguo documento conservado en la biblioteca di Sélestat, población situada entre Obernai y Colmar– se ponía en la iglesia un abeto decorado con manzanas blancas, en representación del Árbol del conocimiento del Edén. Con el tiempo, para reforzar la simbología eucarística, a los frutos se añadieron hostias. En los siglos siguientes, los pobladores adoptaron la tradición de poner abetos en sus casas y adornarlos con manzanas verdes y rojas. Hacia finales del siglo XVI se introdujo la decoración con flores de papel y en el XIX aparecieron las nueces doradas y los hilos de plata, mientras las hostias eran sustituidas por dulces de mazapán y panecillos de anís.  Desde entonces, de las ramas de los abetos se fueron colgando estampas, guirnaldas, angelitos de cera y estrellas de papel, hasta que los maestros sopladores alsacianos añadieron gotas y bolas de cristal. Había nacido el árbol de Navidad.

La ciudad ofrece monumentos y palacios históricos dignos de ver. La doble identidad franco-alemana confiere a la ciudad un carácter fascinante y cosmopolita. En la arquitectura, en la organización social, en el arte y en la gastronomía convive lo mejor de ambas culturas. Un equilibrio perfecto entre la firmeza alemana y el refinamiento francés.

Entre los edificios más importantes recordamos la Catedral, una de las mayores expresiones del gótico en Europa, que Victor Hugo definió como «prodigio de grandeza y delicadeza». Desde los 142 metros de altura del chapitel se aprecian vistas extraordinarias de la Grande Ille y de toda Estrasburgo. El portal de la fachada se considera la mayor Biblia del Medievo por su extraordinaria fuerza narrativa y simbólica.

La plaza de la Catedral es el punto neurálgico del casco antiguo, y en ella se encuentran algunos de los edificios más importantes de la ciudad. Además de la Catedral, salta a la vista la Maison Kammerzell, la casa más hermosa de Estrasburgo, que un rico comerciante de quesos apellidado Bronn se hizo edificar sobre unas construcciones de piedra aún visibles. La parte superior, donde estaban la vivienda y el almacén de Bronn, es de madera y está decorada con figuras de animales, guerreros y seres grotescos.

Para las escapadas románticas, Estrasburgo tiene un arma secreta: la Petite France, la zona más intacta y de postal del casco viejo, el barrio que durante muchos siglos estuvo habitado por molineros, curtidores y pescadores. En la Petite France las casas están como en el siglo XVI, con los tejados inclinados, los pequeños balcones floridos y las ventanas a ras del agua. Los graneros y almacenes han sido reemplazados por talleres artesanos y tiendas de recuerdos, pero esto no empaña en absoluto la fascinación del lugar. Entre los sitios más fotografiados de la Petite France están los Ponts Couverts, que conservan el nombre de «puentes cubiertos» aunque perdieron la techumbre en el 1700. En las plazas y en las callejuelas que bordean los canales de la Petite France hay decenas de casas típicas de madera donde se pueden saborear dulces típicos y vinos del lugar.
Una meta infaltable en Estrasburgo son los museos del Palais Rohan. Antigua residencia de los príncipes obispos, este hermoso palacio situado en el centro de la ciudad, a pocos metros de la Catedral, alberga los museos de Bellas Artes, de Artes decorativas y Arqueológico. Todos merecen una visita.

  

Colmar, la pequeña Venecia

  

Junto a los canales de la Petite Venise, uno de los barrios históricos de la ciudad, surgen decenas de casas de entramado de madera que se miran en el agua. Además de las casas medievales, Colmar posee otras importantes construcciones, entre las cuales destaca la gran catedral gótica de San Martín. En el centro también se encuentran espléndidos testimonios del Renacimiento y, en la entrada a la ciudad, una reproducción de la Estatua de la Libertad de doce metros de altura. El escultor, Auguste Bartholdi, nació en Colmar y fue edecán de Giuseppe Garibaldi en la guerra franco-prusiana. Su casa natal fue convertida en el museo que lleva su nombre, donde se exponen varios estudios preparatorios.
El casco antiguo es el escenario de numerosos mercadillos temáticos que se extienden junto a los canales, en las calles y en plazas como la Place des Dominicains, donde las casas de madera ofrecen decoraciones navideñas de todo tipo y tamaño. En la plaza dedicada a Juana de Arco hay unas casas medievales en miniatura que venden productos alimentarios regionales: foie gras, embutidos, dulces, vinos, aguardientes y pan de jengibre.
En la Place de l'Ancienne Douane se aprecia una bella estatua de bronce dedicada a Lazare de Schwendi, un alto funcionario imperial que actuó al servicio de Carlos V y Maximiliano II. En 1565 participó en el sitio de la fortaleza de Tokay, en Hungría. De Tokay se llevó algunas cepas de la célebre vid local, que con el tiempo darían lugar a la denominación Tokay de Alsacia. El nombre se conservó hasta 2007, cuando Hungría lo reivindicó y fue reemplazado por la denominación actual Pinot Gris d'Alsace. No podía ser otro el lugar dedicado a las producciones vinícolas alsacianas: en esta plaza se pueden degustar importantes vinos blancos y tintos de la región. La ciudad también es célebre por los productos artesanales para niños: juguetes y juegos de mesa de los más variados tipos. Para los mayores, en cambio, son imperdibles las visitas con degustación a las bodegas del casco antiguo. En Rue de l'Ange, Rue de l'Ours, Rue du Stauffen y Rue de la Fecht se realizan visitas guiadas para descubrir los excelentes vinos alsacianos.

INFORMACIONES ÚTILES

Para más información, visite www.tourisme-alsace.com, www.tourisme-obernai.fr, www.otcolmar.fr o www.otstrasbourg.fr
ÁREAS DE DESCANSO Y CAMPING

Obernai
Hay dos grandes áreas de aparcamiento y servicio, gratuitas y con fácil acceso al transporte público. Una es el camping municipal Le Vallon de l'Ehn, abierto de marzo a enero (1 Rue de Berlin, tel. 0033/3/88953848, www.camping-obernai.fr, camping@obernai.fr) y la otra es el Camping de l'Ille (1 Allée du Camping, www.campingdelill.fr, colmar@camping-indigo.com), conectado por tres líneas de autobuses.
A ellas se añade un área de descanso, de pago, en la zona del puerto fluvial (Port de Plaisance, Rue du Canal).

Estrasburgo
El parking Relais-Tram Elsau de la Rue Charles Winter es un estacionamiento diurno ubicado a poca distancia de la parada del tranvía. En el sitio www.cts-strasbourg.fr se puede ver una lista completa de aparcamientos. También están disponibles una pequeña área municipal equipada en el albergue Deux Rives (Rue des Cavaliers, tel. 0033/3/88455420) y el Camping de la Montagne Verte (2 Rue Robert Forrer, Montagne Verte, tel. 0033/3/88302546).

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