15 Feb 2018

La importancia del climatizador en la autocaravana.

VIDA A BORDO

Actualmente, el climatizador no es un accesorio opcional ni un lujo, sino un equipo presente en todos los medios de transporte más importantes: en concreto, más del 80 % del parque móvil dispone de él. Un climatizador funciona tanto como acondicionador como calefactor, ya que regula las condiciones ambientales del habitáculo, interviniendo en la cantidad, la temperatura y la humedad de aire suministrado.

El climatizador es un sistema cerrado que trabaja en la diferencia de presión y en el cambio de estado que el gas refrigerante sufre al atravesar todo el circuito. Es un sistema autónomo, dotado con su motor (el compresor), intercambiadores de calor (condensador y evaporador), filtros y tubos, que siempre está bajo presión, incluso cuando no funciona.

Por esto, para tener un climatizador siempre eficaz, es necesario usarlo a menudo, tanto en verano como en invierno. En cualquier estación, el sistema contribuye a mejorar la seguridad de las condiciones de conducción.

El aumento de las superficies acristaladas y los largos tiempos de viaje, típicos de una autocaravana, hacen que el climatizador sea cada vez más importante para el confort a bordo. En invierno, ayuda a desempañar rápidamente los cristales, gracias al control de la humedad en la cabina, lo que contribuye a mejorar la visibilidad y la seguridad de conducción. En verano, hace que la conducción sea más fácil y menos cansada, a pesar de la canícula. Y, además, gracias a los filtros del habitáculo, la calidad del aire suministrado es mejor. El aire, antes de entrar en el vehículo por los conductos de ventilación, pasa a través de unos filtros especiales que retienen las partículas contaminantes y los males olores.

A bordo de Fiat Ducato Camper el sistema de climatización ofrece una ventilación potenciada y extendida a toda la cabina, climatizador manual o automático, posibilidad de calefactor auxiliar y preinstalación para climatizar la zona trasera.

Recordamos que para lograr un óptimo confort y evitar choques térmicos, sobre todo en verano, el climatizador no se tiene que programar en temperaturas demasiado bajas: la diferencia ideal entre la temperatura exterior y la interior no debería superar los 6 – 7 °C. Además, se aconseja no dirigir el flujo de aire fresco hacia el cuerpo, sino hacia arriba. Esto favorece la mezcla de aire frío (más pesado) con el caliente (más ligero).

Al final de un largo viaje, sobre todo en días lluviosos y húmedos, antes de parar se aconseja ventilar bien los conductos de ventilación durante algunos minutos. Para ello, solo hay que apagar el climatizador y dejar activada la ventilación. De esta manera, se permite que el evaporador y los conductos se sequen y los pasajeros se acostumbran a la temperatura exterior. Además, se limita la posibilidad de que se forme moho y bacterias debidas a la humedad, responsables de los malos olores y de reacciones alérgicas. Naturalmente, la sustitución regular del filtro del habitáculo es indispensable para obtener siempre aire limpio a bordo.

Por último, se recuerda que, para asegurar el mejor rendimiento del sistema de climatización, conviene recargar el gas refrigerante cada dos años.​​

 
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